Road Trip de Perth a Exmouth: Ruta y Paradas Imperdibles
Por: Maria Sepulveda | Publicado 21.11.2024 | Actualizado 06.01.2026
Hay viajes que se sienten como una foto bonita. Y hay viajes que se sienten como un “antes y después”.
Este road trip de Perth a Exmouth, por la costa oeste de Australia (Western Australia), fue de esos que te cambian un poquito por dentro. No por lo “perfecto” (spoiler: nunca todo sale perfecto), sino porque fue nuestro primer viaje largo por tierra como pareja. De esos viajes donde se nota si el otro es de mochila y listo… o si necesita facilidades: un plan más cómodo, una ducha cerca y un cafecito decente.
Yo soy práctica: puedo viajar con lo justo y me da lo mismo si el desayuno es una barra de cereal mirando el mar. Él es más de preparar el terreno para que todo sea fácil y agradable. Y aunque suene a receta para discutir, nos pasó lo contrario: hicimos equipo. Aprendimos a organizarnos, a escucharnos, a ceder y a disfrutar el trayecto sin tratar de “ganarle” a la ruta.
Si estás pensando en hacer este road trip con tu pareja, con una amiga por primera vez o con alguien que no conoces tanto, te adelanto algo: no es solo un viaje por carretera. Es una prueba bonita de convivencia… y también una oportunidad enorme para conectar: con el otro, con el paisaje y contigo.
Esta es nuestra guía real y sin relleno: ruta Perth a Exmouth, paradas que valen la pena, seguridad en tramos remotos, bienestar viajero y el tipo de respeto que hace que un lugar se quede contigo (y no solo en una foto).
Nuestra ruta (la decisión que lo cambió todo)
Western Australia es gigante. No gigante de “manejo dos horas y llego”, sino gigante real: de esas rutas donde el paisaje se repite, la señal desaparece y entiendes que acá no se viaja a pura improvisación.
Hay tramos en los que no ves autos por rato, y eso, más que asustar, te obliga a hacer algo muy simple: salir preparada.
Tip real (sin drama, pero en serio):
Lleva música descargada (o playlists offline). La señal no siempre acompaña.
Descarga un mapa offline antes de salir.
Comparte tu ruta con alguien (amigo o familia). No para alarmar: para viajar tranquila. Si pasan un par de días sin señal, esa persona sabe dónde podrías estar y cuál era tu plan.
Nosotras tomamos una decisión práctica: hacer los tramos largos al comienzo, cuando todavía tienes energía, paciencia y cabeza fría. Y dejar la vuelta más suave, con paradas bonitas para aterrizar el viaje y disfrutar sin sentir que vas corriendo.
Ruta de ida (rápida y eficiente)
Perth → Cervantes (Pinnacles)
Cervantes → Shark Bay / Denham (1 noche)
Shark Bay → Carnarvon (1 noche)
Carnarvon → Exmouth (destino final)
Ruta de vuelta (más tranquila, disfrutando)
Exmouth → Coral Bay
Coral Bay → Monkey Mia (Shark Bay) (no fue lo más eficiente en distancia… pero valió totalmente la pena)
Monkey Mia → Kalbarri (lo visitamos por el día, porque no encontramos alojamiento: estaba todo reservado)
Kalbarri → Geraldton
Geraldton → Pinnacles / Cervantes → Perth
¿Es la única forma? No. Pero para nosotras, que estamos acostumbradas a manejar largo, fue una estrategia ganadora: primero lo duro, después lo lindo sin prisa.
Y sí, cometimos errores. El más grande: no reservar campings con tiempo. Sin darnos cuenta, viajamos en vacaciones escolares (school holidays), y eso en WA significa algo muy concreto: en los lugares populares, si no reservas… llegas a probar suerte. Y en este viaje, la suerte no siempre estaba de nuestro lado.
¿Por qué elegimos septiembre?
Elegimos septiembre por algo simple: queríamos un clima amable para disfrutar de verdad.
Aún tienes buen tiempo sin el calor extremo.
Hay menos lluvias (en general) que en otras épocas.
Dormir en carpa o rooftop tent (carpa de techo) se siente posible.
Porque seamos honestas: dormir con más de 30°C no es romántico… es sobrevivencia.
Tip: revisa siempre las condiciones locales antes de salir (clima, cierres de caminos, avisos de parques nacionales). En WA, una ruta puede cambiar por viento, incendios o trabajos. No es para asustarte: es para viajar con inteligencia.
Lo esencial que llevamos (y por qué)
Como no teníamos claro cuántos días íbamos a quedarnos en Exmouth, armamos un plan que para nosotras es la mezcla perfecta: libertad con seguridad. Viajar en Western Australia se siente increíble… pero también te pide respeto. No porque sea “peligroso” todo el tiempo, sino porque las distancias son reales, la señal desaparece y la ayuda, en algunos tramos, no llega rápido.
Además, mi pareja es australiana y eso se notó desde el minuto uno: él conoce los riesgos de la ruta y no negocia lo básico. Y con razón. Si estás viajando por Australia (sobre todo por carretera), ten esto presente: aquí no es un juego perderse o subestimar el camino.
Nuestro esencial (pensado para viajar tranquilos)
Auto (obvio, pero al 100%: revisado y confiable)
Rooftop tent (carpa de techo) para dormir donde nos funcionara sin depender de “lo que haya”
Jet ski (sí, porque ¿por qué no? también se viaja para disfrutar)
Agua + comida extra (siempre, aunque creas que “no lo vas a necesitar”)
Botiquín + primeros auxilios (no negociable)
Revisión completa del auto: neumáticos, repuesto, aceite, batería, luces
Plan offline: mapas descargados y ruta clara
Checklist de seguridad (en serio, no lo ignores)
En Western Australia hay tramos donde la ayuda tarda. Así que esto no es un “extra” para viajeras ansiosas: es parte del viaje. Y cuanto más remoto es el camino, más importante se vuelve.
Llena el estanque cada vez que puedas (aunque todavía “quede un poco”)
Lleva agua adicional: más de lo que crees “necesario”
Cargador de auto + batería externa + cable extra
Si puedes: compresor / kit de reparación de neumáticos
Repelente, vinagre y fly net van a ser tus mejores amigos (sí, de verdad)
No confíes en la señal: descarga mapas offline y comparte tu ruta con alguien
Y la regla de oro: evita manejar de noche, y también en amanecer o atardecer. No por miedo: por fauna. Kangaroos, emus y otros animales no “te avisan”. A veces simplemente aparecen, cruzan o saltan, y en carretera eso puede ser peligroso en un segundo.
Viajar en pareja: cómo evitamos discusiones (y por qué funcionó)
Este fue nuestro primer viaje largo juntos y, siendo honesta, yo iba con esa idea típica en la cabeza: “en algún momento nos vamos a chocar”. Ya sabes… esos road trips donde o te amas más, o terminas preguntándote por qué se te ocurrió manejar tantas horas con otra persona en un espacio tan chico.
Pero no pasó. Y no porque seamos una pareja perfecta (para nada), sino porque hicimos cosas simples que, en la ruta, valen oro.
1) Definimos roles sin convertirlo en drama
Uno se encargaba de combustible, paradas y distancia.
El otro revisaba comida, agua, tiempos y música.
Cuando cada uno sabe “qué le toca”, se evitan roces tontos que al final no son por amor… son por cansancio.
2) Nos dimos permiso de parar
No todo es “llegar”. A veces el cuerpo pide baño, estirar, respirar… o frenar porque vimos algo que nos llamó la atención. Sacar una foto, mirar el cielo dos minutos, caminar un poco.
Eso también es viajar.
3) Tuvimos un mini ritual de bienestar
Cada vez que parábamos hacíamos lo mismo, aunque fuera rápido:
tomar agua
comer algo liviano
estirar piernas / espalda
30 segundos de silencio real
Suena tonto… pero cambia el viaje. Es como apretar “reset” antes de volver a manejar.
4) La mezcla fue el secreto
Mi simpleza + su necesidad de comodidad = equilibrio. Ni supervivencia total, ni exceso de cosas. Una mezcla que, para un road trip largo por WA, nos funcionó perfecto.
Y si estás viajando con alguien por primera vez (pareja, amiga o compañero/a), este road trip puede ser un regalo: porque en carretera no hay máscara. Hay cansancio, hambre, calor, decisiones… y momentos de verdad. Si aprenden a viajar juntas aquí, vuelven más unidas.
1) Pinnacles Desert y Cervantes: el paisaje que te resetea
Los Pinnacles no se sienten como Australia. Se sienten como otro planeta… o como estar caminando en la luna por un rato. Rocas que salen de la tierra, suelo amarillo, silencio y viento: un paisaje que te deja con esa sensación de “wow, el mundo es enorme”.
Y lo más lindo es que no es solo “la foto”. Es ese minuto en que te quedas quieta, miras alrededor y el cuerpo entiende que está lejos de todo. Ahí, sin decirlo, se te ordena la cabeza.
Tip de bienestar viajero: camina lento. No corras a la foto. Mira cómo cambia la luz y cómo las sombras dibujan el suelo. Respira.
Tip de respeto: quédate en los caminos señalizados. No es un set de filmación: es un ecosistema frágil.
Extra: si te da el tiempo, pasa por Lobster Shack en Cervantes. Es una parada simple y rica, con vibra costera real (de esas que se sienten como “vacaciones” aunque estés en ruta).
2) Geraldton: abastecerse sin perder el mood
Geraldton es esa parada funcional que, si no la apuras, también puede sentirse bonita. Es una ciudad (ciudad de verdad), así que después de varios tramos más remotos se agradece: aquí encuentras todas las facilidades sin complicarte.
Para nosotras fue perfecto para “volver a la vida” un rato. Esa noche no acampamos: nos quedamos en hotel, comimos rico, caminamos sin apuro y disfrutamos cafés y restaurantes como un pequeño premio después de tanta carretera.
Por qué vale la pena parar en Geraldton:
Re-stock de comida y provisiones sin estrés
Revisar el auto y resolver detalles
Dormir una noche más cómoda si el cuerpo lo pide
Ir a caminar al atardecer a la costanero y ver Horizon Ball sculpture
Y un tip práctico: si Kalbarri está lleno (pasa mucho en temporada), Geraldton es un plan B excelente. No quedas tan lejos, sigues en ruta y no terminas improvisando con cero opciones.
3) Kalbarri: acantilados rojos y naturaleza que te sorprende
Kalbarri tiene algo que te ordena la cabeza. Será el contraste entre la costa y el parque nacional, o ese aire limpio que te despeja por dentro, pero aquí el viaje se siente distinto: más seco, más abierto, más salvaje.
Los acantilados rojizos se mezclan con cielo claro y un paisaje donde casi no hay sombra. No esperes bosques: aquí predominan arbustos y matorrales, y el sol pega fuerte. Es de esos lugares donde el cuerpo te recuerda que estás en Australia, en serio.
Qué hacer en Kalbarri (sin correr):
Conocer la famosa Nature’s Window (sí, vale la pena… pero anda con tiempo y agua).
Salir temprano en un charter de pesca si te tienta.
O simplemente elegir el lado suave del viaje: playa, descanso y silencio.
Tip de bienestar viajero: lleva sombrero, agua y snack real (no solo algo dulce). Hay horas en que los restaurantes cierran y no siempre hay muchas opciones. Elige 1–2 caminatas. No intentes “ver todo”. Kalbarri se disfruta mejor con calma.
4) Shark Bay, Denham y Monkey Mia: naturaleza, pero con respeto
Shark Bay es cristal, arena y una calma que no se finge. Pero algo importante: Shark Bay no es solo un lugar puntual, es una zona completa que se vive por partes, con paisajes distintos y pequeñas sorpresas en el camino.
Denham fue una de esas paradas que nos gustó más de lo esperado. Tiene historia, vibra de pueblo costero remoto y esa sensación de estar lejos del ruido. Desde ahí, todo se conecta fácil: Denham, Monkey Mia y otros puntos de Shark Bay se sienten como una misma experiencia, no como “un solo lugar para la foto”.
Y si te gustan las rarezas bonitas de la naturaleza, Shell Beach es una parada que te deja marcando ocupado: una playa cubierta de conchitas. No es la típica postal perfecta. Es algo distinto… y por eso se queda contigo.
Regla Sin Itinerario: mirar sin invadir.
Monkey Mia es famoso por los delfines, y justamente por eso hay que viajar con conciencia. Los delfines no están para tu reel. Son vida salvaje.
Respeta la distancia.
Sigue las indicaciones del lugar.
Evita perseguirlos o intentar “forzar” el momento.
Lo más bonito es cuando el encuentro se siente natural, sin presión, sin show. Cuando tú solo estás ahí… y la naturaleza decide acercarse.
5) Carnarvon: descanso antes del tramo final
Carnarvon fue una de esas sorpresas que no te vende Instagram… y por lo mismo se siente más real. Llegamos buscando algo simple: descansar antes del tramo final a Exmouth. Y terminamos encontrando un lugar bonito, tranquilo, con vibra de pueblo que te baja las revoluciones.
Nos quedamos en un caravan park y nos gustó mucho: ordenado, cómodo, perfecto para ducharte bien, comer algo tranquilo y dormir profundo. Después de horas de carretera, eso se siente como lujo.
Por qué vale la pena parar en Carnarvon:
Dormir bien y recuperar energía
Comer fruta fresca si está en temporada
Recargar provisiones antes de seguir rumbo a Exmouth
Y si te gusta el espacio y mirar el cielo: el museo espacial es una parada imperdible. No es pretencioso, pero tiene esa magia de recordarte que esta zona también guarda historias… no solo paisajes.
En un road trip largo, una parada así vale oro. Porque no todo es “ver cosas”: a veces el viaje se sostiene gracias a estos lugares donde simplemente vuelves a sentirte humana.
6) Coral Bay: la antesala suave de Ningaloo
Coral Bay es para bajar revoluciones. Snorkel, agua turquesa, ritmo lento. Si vienes cansada de la ruta, aquí el cuerpo lo siente al tiro: como si por fin pudiera exhalar.
En nuestro caso, Coral Bay fue casi una parada robada del regreso. Llegamos con la ilusión de quedarnos… pero no pudimos: no encontramos alojamiento. El caravan park estaba lleno, no había espacio y tocó seguir manejando.
Y aun así o quizás por eso Coral Bay nos dejó con la boca abierta. Fue de esos lugares que te alcanzan con una mirada: el color del agua, la calma, la sensación de que el tiempo se mueve distinto. Nos fuimos pensando lo mismo: tenemos que volver, pero esta vez con noches reservadas y sin prisa.
Tip de bienestar viajero: si puedes, bloquea al menos una tarde sin planes. Solo mar, sombra, agua, caminar descalza. Esa pausa hace que Exmouth (y el resto del viaje) se disfrute el doble.
7) Exmouth y Ningaloo Reef: el final que se siente comienzo
Exmouth es el destino, sí. Pero también es ese punto donde el viaje cambia de textura: pasas del modo carretera (kilómetros, gasolina, horarios) al modo presencia. Como si el cuerpo recién ahí entendiera que ya no hay que “llegar a algo”… sino quedarse.
Ningaloo es de esos lugares donde, si vas con prisa, te pierdes lo esencial. Porque el océano no se apura por ti. Y eso, en un mundo que siempre corre, se siente como un regalo.
Ideas que valen la pena (elige pocas y hazlas bien):
Snorkel con calma (sin correr detrás de peces, sin querer “verlo todo” en 10 minutos).
Ir a ver ballenas en temporada o elegir un tour marino responsable.
Explorar playas cercanas sin agenda: estacionas, caminas, te mojas los pies y respiras.
Un atardecer sin cámara ni teléfono en mano desde el faro: solo tú, el viento y el cielo cambiando de color.
Una conversación larga mirando las estrellas. WA tiene cielos que parecen irreales.
Respeto (lo que no transamos):
Si haces tours o experiencias en el agua, elige operadores responsables, sigue las instrucciones, no toques corales y no persigas fauna. Ningaloo no es un escenario: es hogar. Y tu recuerdo, por bonito que sea, nunca vale más que el lugar que lo hace posible.
Bienestar viajero: cómo no terminar agotada
Este road trip puede ser precioso… o puede dejarte tiesa. Lo que nos ayudó:
Agua siempre a mano (no “cuando me acuerde”)
Paradas cortas pero reales (caminar 3 minutos, estirar espalda)
Comida simple (menos frituras en ruta = mejor energía)
Una mañana sin pantalla al menos cada cierto tiempo
Rutina mínima: bloqueador + sombrero + hidratación + descanso
Y algo emocional: viajar por rutas largas te enfrenta a silencios. Si estás abierta, esos silencios te devuelven cosas: claridad, calma, perspectiva. Western Australia tiene esa magia.
Itinerario sugerido (flexible, estilo Sin Itinerario)
Si quieres una base sin sentirte atrapada:
Día 1: Perth → Pinnacles / Cervantes → seguir según energía
Día 2: tramo largo hacia Shark Bay (noche)
Día 3: Shark Bay / Monkey Mia (mañana tranquila) → Carnarvon (noche)
Día 4: Carnarvon → Exmouth (llegar con luz)
Días 5–7: Exmouth y Ningaloo sin apuro
Vuelta: Coral Bay + Kalbarri + Geraldton + Pinnacles si lo dejaste pendiente
No es una regla. Es una guía. Lo importante es que el viaje se adapte a ustedes, no ustedes al viaje.
No es solo llegar a Exmouth
Este road trip nos recordó algo que a veces se nos olvida: viajar no es producir recuerdos, es vivirlos. No es solo llegar a Exmouth. Es lo que conversas en el auto. Lo que aprendes del otro cuando estás cansada. Lo que sientes cuando el paisaje se abre y entiendes que el mundo es más grande que tu rutina.
Sí: puede haber diferencias. Una mochila vs. un plan cómodo. Una mente práctica vs. una mente que necesita facilidades. Pero cuando encuentras la mezcla, el viaje se vuelve más amable.
Si estás por hacer esta ruta, hazlo con respeto, con calma, con sentido. Western Australia no es un destino para tachar: es un lugar para escuchar.
Sigue planificando tu road trip con calma
Si este road trip te está llamando, guarda este post y úsalo como base. Y si quieres planear tu viaje con intención (sin agotarte y sin sentir que “te falta algo”), en Sin Itinerario Viajes te dejo más guías reales:
Y ahora dime tú: ¿vas con pareja, amiga o sola?
¿Eres team mochila o team facilidades?