Aguas Calientes, Perú: mi guía real antes de Machu Picchu
Aguas Calientes no es solo el lugar donde “pasas” antes de Machu Picchu. Para mí fue el punto exacto donde el viaje se volvió más real, más físico… y también más emocionante. Entre montañas verdes, el ruido del río y calles hechas para caminar sin prisa, de pronto sientes que ya estás cerca de algo grande.
Nosotros llegamos a Cusco y al día siguiente pasé todo el día enferma por el mal de altura: dolor de cabeza, cuerpo pesado, cero energía. A la mañana siguiente, llegar a la estación de Cusco fue un esfuerzo. Todavía sentía los síntomas, pero eso no me detuvo. Apenas el tren empezó a bajar, metro a metro, sentí algo que no se me olvida: cada tramo era más alivio para mi cuerpo. Como si, con cada curva, pudiera respirar un poquito mejor.
Me sentía incómoda, con la energía a medias… pero feliz. Porque por fin iba camino a ese lugar que tantas veces vi en fotos, y esta vez no era una imagen: era yo, llegando a Aguas Calientes.
En esta guía te cuento mi experiencia real (sin exagerar nada) y además te dejo lo práctico: cómo llegar, qué hacer si tienes poco tiempo, dónde comer rico sin caer en lugares trampa, qué llevar, errores comunes y cómo prepararte para Machu Picchu sin estrés.
Aguas Calientes (Machu Picchu Pueblo): lo que debes saber antes de llegar
Aguas Calientes es el pueblo base de Machu Picchu. Mucha gente lo conoce por ese nombre, y otros lo llaman simplemente Machu Picchu Pueblo. Es pequeño, está rodeado de montañas, y el sonido del río te acompaña casi todo el tiempo.
Lo que más me gustó es que, aunque sea turístico (porque sí, lo es), se siente como un lugar de transición. Como un campamento previo. Un “aquí paramos, respiramos y mañana subimos”.
Y algo importante: este pueblo está hecho para caminar. Todo queda cerca. Eso cambia tu energía, especialmente si vienes cansada o con síntomas de altura. No tienes que pensar en taxis, en rutas largas, ni en moverte demasiado. Solo caminas, comes, descansas… y te preparas.
Para mí, Aguas Calientes fue también eso: un regalo para bajar el ritmo y contemplar, no solo llegar corriendo a ver Machu Picchu y volver corriendo a Cusco como si fuera una carrera.
¿Vale la pena dormir en Aguas Calientes?
Como viajera, te diría que sí o sí. Aguas Calientes no es solo una base logística: para mí es una parada necesaria para descansar, reponerte y conectar con el lugar antes del día grande.
De hecho, si yo volviera, ya lo conversamos: nos quedaríamos dos noches.
El plan ideal sería así: salir desde Cusco en la mañana, llegar a Aguas Calientes con tiempo para disfrutar la tarde sin apuro, dormir bien, y al día siguiente subir a Machu Picchu con la energía más estable (y a la hora que tú elijas, porque sí: tienes que reservar tu entrada con anticipación). Después de eso, una segunda noche en el pueblo se siente como un regalo: vuelves, comes tranquila, descansas… y recién al otro día te vas de vuelta.
Yo lo recomiendo especialmente si:
quieres subir temprano a Machu Picchu sin estrés
no quieres correr desde Cusco el mismo día
vienes cansada o con el cuerpo medio frágil por la altura
quieres darte un espacio para comer bien y dormir con calma antes del día grande
“Si vas con el tiempo justo, una noche alcanza. Pero si quieres vivirlo con calma, dos noches lo cambian todo.”
Cómo llegar a Aguas Calientes (lo que hicimos nosotros y tus opciones)
En nuestro caso, salimos desde la estación de Cusco. Y algo que nos ayudó muchísimo fue quedarnos hospedados cerca de la estación, porque así fue más fácil levantarnos temprano sin estrés ni traslados largos. Esa mañana todavía sentía los síntomas del mal de altura, pero tener todo cerca hizo que el plan fuera mucho más llevadero.
Si tú estás organizando tu ruta, estas son las opciones más comunes:
1) Tren saliendo desde Cusco (si quieres hacerlo simple)
Esta opción es cómoda si estás quedándote en Cusco y quieres salir directo desde ahí. Para mí fue la mejor decisión porque venía cansada, y mientras menos vueltas tuviera que dar, mejor.
Además, salir temprano te permite llegar a Aguas Calientes con tiempo para:
almorzar sin apuro
caminar un rato por el pueblo
descansar antes del día de Machu Picchu
2) Tren desde Ollantaytambo (si estás en el Valle Sagrado)
También puedes tomar el tren desde Ollantaytambo, que es una alternativa súper común. Mucha gente hace Cusco → Ollantaytambo por tierra, y desde ahí se sube al tren porque el viaje se siente más directo.
Es una buena opción si:
pasaste la noche en el Valle Sagrado
quieres acortar el trayecto
estás armando tu ruta por zonas en vez de volver siempre a Cusco
¿Qué tipo de tren elegir?
Nosotros elegimos el tren con vista panorámica, porque queríamos vivir la experiencia completa: mirar el camino, ver cómo cambia el paisaje, sentir que el trayecto también es parte del viaje.
Por eso salimos después del amanecer. Queríamos buena luz para ver el Valle Sagrado en transición, y no ir con cara de sueño sin entender lo que estaba pasando afuera.
Y sí: si tienes más presupuesto (o quieres darte un gusto grande), existe también un tren de lujo, más premium, con una experiencia distinta.
Mi tip es este: si lo que más te importa es el paisaje, vale la pena elegir un tren con ventanas amplias o vista panorámica. Aguas Calientes es importante… pero el trayecto también se disfruta.
El viaje a Aguas Calientes: entre montañas y trenes
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El trayecto fue de esos momentos donde el cuerpo empieza a agradecer. Yo venía con esa sensación típica del mal de altura: el cansancio no se va, la cabeza late, y respirar se siente un poquito más difícil de lo normal.
Pero el tren… fue un descanso.
Se desliza por el Valle Sagrado atravesando montañas, ríos y una vegetación que se vuelve cada vez más verde. Hay un punto en el camino en que tu mente se olvida del dolor de cabeza porque estás demasiado ocupada mirando por la ventana. Es como si el paisaje te obligara a estar presente, aunque no tengas energía para nada más.
El trayecto duró entre tres horas y media y casi cuatro, y fue cómodo. Para mí fue el momento en que la emoción volvió con fuerza: no solo estaba “yendo a Machu Picchu”… estaba viviendo el viaje de verdad, tramo por tramo, sin apuro.
Llegada a Aguas Calientes: check-in, respiro y primer paseo
Llegamos al mediodía y mi primer destino fue el Hotel Pucara Machu Picchu. Dejamos el equipaje, descansé un poco y salí a buscar comida.
Aguas Calientes tiene esa energía de pueblo lleno de viajeros. Ves gente con mochilas enormes, otros con ponchos listos para la lluvia, algunos felices porque ya volvieron de Machu Picchu… y otros con esa cara de nervios que se nota cuando todavía no suben.
Nosotros estábamos en el punto medio: cansados, pero fascinados. El cambio de vegetación se sentía fuerte, como si el paisaje te hubiera llevado a otro lugar totalmente distinto. Por momentos, el pueblo se sentía como estar dentro de una película.
Y algo que nos encantó del hotel fue la ubicación: estaba al lado del río, así que teníamos vista al agua y también a la parada de los buses. Esa mezcla de naturaleza + movimiento viajero fue como la bienvenida perfecta.
Dónde comer en Aguas Calientes (mis 2 paradas reales)
Almuerzo en El Indio Feliz
Fuimos a El Indio Feliz, un restaurante muy popular entre viajeros. Yo pedí una pechuga de pollo con salsa de champiñones y un jugo de papaya.
Ese jugo me cayó perfecto. No voy a decir que es una cura mágica, pero en mi caso fue justo lo que necesitaba: algo fresco, liviano y fácil de digerir después del trayecto.
Si tú vienes con el cuerpo “raro” por la altura o el cansancio, este tipo de plato se siente como una ayuda silenciosa: te estabiliza, te repone, y te devuelve un poco de energía sin dejarte pesada.
Y además… fue un almuerzo de esos que se agradecen de verdad. Comida rica y reparadora, justo en el momento correcto. Trent y Matt estaban fascinados, Perú ya los tenía completamente encantados con su gastronomía, y ese fue uno de esos momentos en que lo confirmamos sin decir mucho.
Cena en Chullos Restaurant & Craft Beer
Después de caminar por el pueblo, quisimos cerrar el día con algo rico y sin apuro. Fuimos a Chullos Restaurant & Craft Beer, un lugar que nos dejó con esa sensación de “esto era justo lo que necesitábamos”.
De entrada pedimos un tartar de atún, fresco y muy bien logrado. Y como plato principal yo comí una causita acevichada, un clásico peruano con un toque moderno. Matt se animó a probar cuy, lo que dejó a Trent medio traumado (todavía me río cuando me acuerdo). Y Trent, como buen amante de la carne, se fue a lo seguro con un lomito saltado que estaba realmente rico.
Fue una de esas cenas que se sienten como premio: buena comida, ambiente acogedor y la sensación de que el día estuvo completo. Y para nosotros, que somos bien foodies, encontrar lugares con buen sabor es parte importante del viaje… porque al final estos momentos se quedan en la memoria, como parte de la historia.
Y algo importante: no te comparto esto para “promocionar” restaurantes, lo comparto porque de verdad fuimos, comimos ahí, y nos hizo bien. A veces una comida rica en el momento correcto te arregla el día entero.
Qué hacer en Aguas Calientes si tienes pocas horas
Aguas Calientes es pequeño, pero tiene varias cosas simples que se disfrutan mucho si no te apuras. Y lo mejor es que todo va a depender de qué quieres tú de este viaje: si vienes en modo “solo dormir y subir”, perfecto… pero si tienes unas horas libres, el pueblo también se puede vivir con calma.
1) Caminar el pueblo sin mapa
Este es mi consejo más básico: camina sin plan. El pueblo se entiende solo. Todo queda cerca y, sin darte cuenta, siempre terminas llegando al río o a la calle principal. Es la mejor forma de sentir el lugar sin convertirlo en una lista de pendientes.
2) Ferias artesanales (cómo comprar sin pagar de más)
Después de almorzar, me fui a las ferias artesanales. Hay de todo: tejidos, mochilas, joyas de alpaca, ponchos y souvenirs típicos.
Mis tips reales para comprar sin arrepentirte:
pregunta precio sin miedo
cotiza en 2 o 3 puestos antes de decidir
negocia con respeto (sin tratar de “ganar”, solo buscando un precio justo)
lleva efectivo y billetes chicos
Es un buen lugar para llevarte un recuerdo, pero no te apures. Hay mucho repetido y, si compras por impulso, después lo más probable es que pienses “pude haber elegido mejor”.
3) Una pausa al lado del río
A mí me gusta encontrar un café simple y sentarme mirando el río. No por la foto, sino porque el sonido realmente te baja las revoluciones. Especialmente si vienes con esa ansiedad previa a Machu Picchu, esta pausa se siente como un mini respiro antes del día grande.
Termas de Aguas Calientes: un descanso que vale oro
Al día siguiente nos levantamos temprano y fuimos a las Termas de Aguas Calientes a las 5:30 a.m. Esa hora es clave si quieres disfrutarlas con menos gente y en un ambiente mucho más tranquilo.
Las termas están rodeadas de montaña y el vapor en la mañana se siente casi cinematográfico. No es un spa de lujo, es un lugar simple al aire libre… pero el cuerpo lo agradece muchísimo, sobre todo si vienes acumulando caminatas, cansancio o tensión por la altura.
Para que no te pierdas esta experiencia, recuerda llevar:
toalla
sandalias
traje de baño
A mí me encantó porque es una pausa distinta en medio del viaje. Y no sé… hay algo especial en poder decir: sí, estuve en las termas de Aguas Calientes, justo antes de conocer Machu Picchu.
Tips importantes antes de ir
Lleva efectivo, porque no siempre aceptan tarjeta.
Lleva billetes de baja denominación, por si no hay cambio.
Si puedes, lleva una bolsita para guardar la ropa mojada después.
No olvides el repelente de mosquitos, sobre todo si vas temprano o al atardecer.
Y un detalle que mucha gente se salta: no te vayas sin ver la cascada. Es una caminata cortita y vale totalmente la pena para sentir el entorno más natural.
Importante: para ver la cascada tienes que pagar la entrada de las termas, porque está dentro del mismo recinto.
Machu Picchu: cómo prepararte para una visita mágica (pero con paciencia)
Después del desayuno en el hotel, llegó el momento más esperado: subir a Machu Picchu.
Y aquí te digo algo honesto: es mágico, sí… pero también requiere paciencia. Especialmente por el sistema de horarios, el bus, las filas y el clima.
Llega antes a la fila del bus
Aunque tengas tu horario de entrada, igual puedes esperar. Mi consejo: ve con tiempo. No para asustarte, sino para que no sientas presión.
Qué llevar sí o sí
A mí me salvó llevar:
chaqueta repelente a la lluvia (a nosotros nos llovió a fines de septiembre)
agua
gorro o sombrero
repelente de mosquitos
ropa cómoda y de secado rápido
snack pequeño
zapatos con buen agarre (para evitar resbalones o caídas)
El clima puede cambiar rápido, y estar preparada te evita esos momentos de “me quiero ir ahora mismo” justo cuando deberías estar disfrutando.
“Y lleva tu pasaporte/documento a mano, porque lo vas a necesitar.”
¿En qué se te va la plata más rápido?
comida, si te sientas en el primer lugar que ves sin comparar
souvenirs impulsivos en las ferias
snacks y agua “por urgencia” (cuando ya estás apurada o con hambre)
cosas que se te olvidaron (poncho, repelente, sandalias)
Mi tip real: compra lo básico con calma la tarde anterior… o mejor aún, lleva tus cosas desde Cusco. En Aguas Calientes todo se puede resolver, sí, pero normalmente a un precio más alto.
Aquí la preparación es la clave.
Mi tip: compra lo básico con calma la tarde anterior. Así no pagas el doble al día siguiente apurada o lleva tus cosas desde cusco, aqui la preparacion es la clave.
Errores comunes que vi (y cómo evitarlos)
Llegar sin plan claro para el bus y terminar corriendo con estrés.
No llevar efectivo, y perder tiempo buscando cajero.
Comprar souvenirs apenas llegas, sin cotizar.
Subestimar la lluvia o el cambio de clima.
No descansar la tarde anterior, y llegar agotada a Machu Picchu.
Comer demasiado pesado cuando vienes con mal de altura.
Quedarte solo “esperando” Machu Picchu y no disfrutar el pueblo.
Mejor época para visitar Aguas Calientes
En general, los meses más cómodos para visitar Aguas Calientes y Machu Picchu suelen ser durante la temporada más seca, entre abril y octubre, porque llueve menos y caminar se vuelve más fácil.
Julio y agosto suelen tener más gente, así que si viajas ahí, reserva con anticipación.
Entre noviembre y marzo hay más lluvias, y necesitas ir más preparada con impermeable y paciencia.
Mini itinerarios listos (para organizarte rápido)
Si tienes medio día
Llegada + check-in
Almuerzo
Caminata por el pueblo + ferias
Cena temprano
Dormir
Si tienes 1 día + 1 noche (mi opción recomendada)
Día 1: llegada + almuerzo + paseo + compras con calma + cena rica
Día 2: termas temprano + desayuno + bus a Machu Picchu + regreso
Si vas con poco presupuesto
comes menú del día
compras snacks antes
caminas todo
evitas compras impulsivas
dejas lista tu mochila la noche anterior
Regreso a Cusco: el cierre perfecto de la aventura
Después de explorar Machu Picchu, volvimos a Aguas Calientes… pero no con calma: volvimos corriendo. Ese día subimos después del mediodía y nuestro tren salía a las 17:20p.m., así que el regreso fue con el reloj encima.
De hecho, nos tuvimos que dividir. Nosotros fuimos directo al hotel a buscar las maletas, y Matt se fue a cumplir una misión importante: conseguir la estampa de Machu Picchu y unas empanadas para el camino. Después de caminar tanto, estábamos bastante cansados, y ese plan simple (comida + tren) se sintió como lo único que necesitábamos en ese momento.
Me fui con esa sensación de cansancio feliz: piernas usadas, mente llena y una calma rara. Como si el viaje hubiese sido más que “tachar un destino”.
Aguas Calientes me dejó eso: el recordatorio de que incluso un lugar “de paso” puede convertirse en parte importante del viaje, si lo vives con presencia.
Preguntas frecuentes, rápidas para planificar mejor
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Sí. Es el mismo lugar. Mucha gente lo llama Aguas Calientes, pero también lo verás como Machu Picchu Pueblo.
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Si quieres subir temprano a Machu Picchu sin estrés, 1 noche es ideal.
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Sí, especialmente si vas temprano. No esperes lujo, pero sí un descanso real.
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Algunos lugares sí, pero no todos. Lleva efectivo por seguridad.
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Pasa seguido. Lleva chaqueta impermeable y ropa rápida de secado. Se disfruta igual, solo cambia el ritmo.
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Descansar, comer liviano, dejar tu mochila lista y tener efectivo a mano. Eso te ahorra estrés al día siguiente.
Comparte tu experiencia (y ayudemos a otros viajeros)
Aguas Calientes se vive distinto para cada persona: algunos lo sienten demasiado turístico, otros lo agradecen como una base perfecta.
Me encantaría leerte:
¿Qué fue lo que más te gustó del pueblo? ¿Fuiste a las termas? ¿Qué te habría gustado saber antes de llegar?