Qué ver en Phuket: Lugares imperdibles que te sorprenderán

Actualizado: 18 de noviembre de 2025
(Este blog post fue revisado y actualizado para mantener su información al día.)

Phuket fue una mezcla rara entre lo que esperaba y lo que jamás pensé encontrar. Yo tenía en mente una escapada tranquila: dormir rico, comer mejor y finalmente entregarme a esos masajes tailandeses que todo el mundo promete. Pero apenas puse un pie en la isla entendí que Phuket tiene vida propia. No se parece a nada que había imaginado.

El calor me golpeó antes que el cansancio, las motos pasaban zumbando como si conocieran todas las rutas secretas, y los colores… los colores parecían exagerados, como si alguien hubiera subido la saturación del mundo entero. Venía con información básica lo típico que todos buscamos antes de viajar, pero igual me sorprendió. Mucho. Phuket es el tipo de lugar donde cada esquina te cambia el plan.

Entre templos que aparecen sin aviso, mercados donde los aromas te persiguen, playas tranquilas que te obligan a bajar el ritmo y gente que sonríe sin apuro, terminé entendiendo que esta isla no es un destino: es un ritmo. Uno distinto, uno que se siente.

En este post te comparto los lugares que realmente valen la pena según mi experiencia: rincones auténticos, playas que no salen en todas las guías y detalles que descubrí caminando, comiendo, perdiéndome un poco… y disfrutando mucho.

Old Phuket Town: Historia viva entre colores, cafés y murales

Old Phuket Town fue una de esas paradas que me sorprendió sin avisar. Yo pensaba que sería un paseo corto para ver un par de fachadas bonitas… y terminé caminando horas, fascinada con cada detalle. Este barrio tiene una energía curiosa, como si convivieran varias épocas al mismo tiempo.

Las casas de estilo sino-portugués mantienen esa identidad antigua que te hace mirar hacia arriba a cada rato: balcones estrechos, ventanas altas, colores pastel que parecen recién pintados y detalles que cuentan historias de comerciantes, familias y culturas que se mezclaron aquí hace más de un siglo. Pero lo que más me llamó la atención fue cómo esa herencia convive con cafés modernos, tiendas pequeñas creadas por diseñadores locales, estudios de arte y un ambiente creativo que no se siente forzado.

No es un lugar para apurarse. Es de esos barrios donde te detienes solo porque un aroma te invitó a entrar, porque viste un mural al fondo de una calle, porque alguien te recomendó un plato que jamás habías probado. Es Phuket desde adentro, sin filtros.

Mi tip viajero

Si tu visita cae en domingo, pasa por el Sunday Walking Street Market en Thalang Road. Prepárate para el ruido, los aromas, la mezcla de turistas y locales, y esa sensación de “esto es Tailandia” sin maquillaje. Prueba algo que no conozcas, conversa con los artesanos y, si puedes, quédate un par de horas solo observando la vida pasar.

Chalong: Un respiro entre templos, mar y calma real

Chalong fue para mí ese lugar donde el cuerpo finalmente baja las revoluciones. Phuket tiene zonas ruidosas, mucho movimiento, autos, motos y turistas por todas partes… pero Chalong es otra cosa. Acá la vida se siente más lenta. Las mañanas comienzan con un aire fresco que baja desde los cerros y, si caminas por sus calles, escucharás más pájaros que motores.

El Templo de Chalong (Wat Chalong) es uno de esos lugares que hay que visitar sin apuro. No solo por su arquitectura detallada, sino por el ambiente: gente encendiendo inciensos, familias tailandesas ofreciendo flores y ese silencio respetuoso que te hace observar más y hablar menos. Es un espacio que invita a la calma, incluso si no eres religioso.

A pocos minutos, el puerto de Chalong ofrece una postal completamente distinta. El mar cambia de color según la hora y los barcos se mecen suavemente como si estuvieran esperando a que alguien les diga a dónde ir. Desde aquí salen muchas excursiones a islas cercanas, pero incluso si no tomas ninguna, solo caminar por el muelle ya se siente como un descanso.

Chalong no es un lugar para checklist. Es un lugar para respirar.

Mi tip viajero

Si quieres darte un regalo, anda a NARA Massage & Spa. Te juro que después de un masaje tailandés ahí, caminas más liviano y duermes mejor. Es de esos lugares donde te reciben con calma, no con apuro, y donde el cuerpo realmente se suelta.

Patong Beach: El lado más nocturno y eléctrico de Phuket

Patong Beach es ese lugar que vibra incluso antes de que oscurezca. A diferencia de otras zonas de Phuket, aquí la energía no baja nunca: motos, luces de neón, música que cambia cada media cuadra y un ambiente que mezcla viajeros, locales y esa sensación de “algo está pasando” todo el tiempo.

De día, la playa tiene otro ritmo. La arena está llena de gente descansando después de la noche anterior, y el mar se convierte en escenario para motos de agua, parasailing, longtails y vendedores que pasan ofreciendo desde frutas frescas hasta collares artesanales. También es un buen lugar para sentarse con un cocktail frente al mar y simplemente mirar la vida pasar.

Pero cuando cae el sol, Patong se transforma. Bangla Road se llena de colores, risas, música en vivo, bares temáticos y un sinfín de espectáculos que solo podrían existir aquí. Patong no intenta ser tranquila, ni pretende. Su encanto está en esa mezcla de caos y fiesta, en la libertad con la que la gente baila, canta o simplemente pasea para sentir el ambiente.

patong, fiesta, entretención y playa

No es para todos y precisamente por eso es tan inolvidable.

Mi tip viajero

Si quieres una noche distinta, el Simon Cabaret es un show lleno de brillo, humor y talento, una experiencia que forma parte del ADN fiestero de Patong.
Y si en algún momento te da nostalgia australiana (que pasa, sobre todo viviendo en Perth), pásate por un pub australiano: ambiente relajado, buena cerveza y esa sensación de “hogar lejos de casa”.

Llegar a Phi Phi: Del caos del embarcadero al silencio que abraza

El desembarco en Phi Phi es, honestamente, un pequeño caos. Apenas tocas el muelle te golpean los sonidos: motores, música, vendedores ofreciendo tours, gente buscando su hotel, mochileros apurados, turistas confundidos… todo mezclado con ese calor húmedo que parece abrazarte de inmediato. Es un shock, especialmente si vienes buscando paz.

Pero esa primera impresión dura poco.

A medida que te alejas del embarcadero, el ruido empieza a desvanecerse. Una calle más allá y la energía cambia; dos calles más allá y sientes que llegaste a otro lugar. Las voces bajan, el mar se escucha de nuevo, las palmeras se mueven con el viento y aparece esa calma que uno imagina cuando piensa en Phi Phi. Es como si la isla te dijera: “Tranquila, el caos queda en la entrada.”

Caminar hacia tu alojamiento bajo esa mezcla de silencio, olor a mar y humedad tibia se siente casi terapéutico después del movimiento inicial.

Mi tip viajero

Si quieres ver las islas sin multitudes, sal al amanecer. Los botes de cola larga se pueden arrendar fácilmente y la experiencia es totalmente distinta: más calma, más espacio y más momentos que se sienten solo tuyos.
Y si eres fan del mango (como yo), The Mango Garden es una parada obligada. Sus bowls y postres son perfectos después de un día de sol y mar.

Big Buddha: Un mirador que impone y una calma que se siente

La primera vez que subí al Big Buddha entendí por qué todo el mundo habla de este lugar. No es solo la estatua gigante aunque verla de cerca impresiona por su tamaño y por el brillo blanco que refleja el sol, sino el camino para llegar. La subida por la colina Nakkerd tiene ese ambiente de transición: a medida que avanzas, el ruido de la ciudad queda atrás y el viento empieza a sentirse más fresco. Es como si la isla te guiara lentamente hacia un espacio más silencioso.

Arriba, el Big Buddha se impone sin esfuerzo. No necesitas ser espiritual para sentir algo. La estatua parece observar todo Phuket desde lo alto, y las vistas son tan amplias que cuesta no quedarse un rato en silencio. Ves el mar, las montañas, los techos de las casas, y por un momento todo parece ordenarse en tu cabeza. Hay templos pequeños alrededor, campanas que suenan con el viento y monjes que se mueven con una calma que contagia.

Es un lugar para respirar profundo, mirar alrededor y entender por qué tantos viajeros vuelven.

Mi tip viajero

Sube temprano en la mañana. No solo evitarás el calor, también tendrás una luz suave que hace que las fotos salgan preciosas.
Recuerda cubrir hombros y piernas (son estrictos con eso) y lleva agua, sombrero y paciencia para el sol: arriba corre viento, pero el calor igual se siente.

Freedom Beach: El Tipo de Silencio que Uno Agradece

Freedom Beach fue una de esas sorpresas que se sienten como premio. No es fácil llegar, y quizás por eso mismo conserva esa calma que cuesta encontrar en Phuket. Puedes acceder en barco o bajando por un sendero algo empinado que, honestamente, te hace cuestionar si vale la pena… hasta que llegas abajo. Y ahí todo tiene sentido.

La playa es pequeña, abrazada por cerros verdes y con un mar que parece moverse con más suavidad que en otras zonas. Pasamos toda la tarde ahí, sin mirar la hora, metiéndonos al agua cada cinco minutos porque era imposible resistirse. Me encantó ver pequeños peces nadando cerca nuestro, como si la playa aún mantuviera ese toque salvaje que se pierde en lugares más turísticos.

Freedom Beach no es un lugar ruidoso, ni lleno de vendedores, ni de fiestas improvisadas. Es un sitio para desconectarse, flotar, escuchar el mar y dejar que el día corra sin apuro.

Mi tip viajero

Trae agua, snacks y bloqueador. No hay muchas facilidades y el sol pega fuerte.
Y si decides bajar por el sendero, hazlo con calma. Es empinado pero vale cada paso.

Central Phuket: Un respiro con aire acondicionado y todo lo que no sabías que Necesitabas

Después de días de playa, calor, motos y humedad, entrar a Central Phuket es casi terapéutico. El aire acondicionado te recibe como un abrazo frío y el ambiente se siente completamente distinto al resto de la isla. Aquí no vienes solo a comprar: vienes a caminar lento, mirar vitrinas, esconderte del sol y, de paso, descubrir cosas que no buscabas.

Central Phuket es enorme. Tiene desde tiendas de lujo hasta marcas accesibles, pasillos amplios, rincones decorados como si fueran otro país, cafeterías con pasteles perfectos y una zona de comida donde puedes recorrer el mundo plato a plato. Literalmente. Hay comida tailandesa, japonesa, india, coreana, europea… si eres fan del té frío (como yo), este lugar es el paraíso: sabores nuevos, tés con frutas, con leche, con espuma, con topping. Todo.

Central Phuket el paraiso de compres en phuket tailandia

.

Lo bueno es que no importa cuánto tiempo pases ahí: el mall siempre tiene algo distinto para ver, y se agradece tener un espacio así cuando necesitas un descanso del ritmo intenso de Phuket.

Mi tip viajero

Revisa las promociones del día: muchas veces encontrarás descuentos reales. Y date una vuelta por la zona de comida internacional… es imposible no antojarse de algo nuevo.

Nai Yang Beach: calma, atardeceres dorados y vida simple junto al mar

Nai Yang Beach es ese rincón que uno encuentra cuando ya se cansó del ruido y quiere simplemente existir un rato frente al mar. Si buscas una playa tranquila, amplia y sin multitudes, este lugar te va a encantar. Aquí los días pasan más lento: la gente camina descalza por la arena, los niños juegan cerca del agua y los pescadores se mueven con una calma que parece contagiosa.

Algo que me encantó de Nai Yang es que puedes hacer mucho… o prácticamente nada. Puedes pasar la mañana en la piscina del hotel, caminar por los senderos del parque nacional cercano, buscar conchas mientras avanza la marea o sentarte en un barcito frente a la playa a tomar un cocktail mientras cae el sol. Todo depende de tu energía del día. Nada es obligatorio y todo se siente más suave.

Los atardeceres aquí son especiales. El cielo se tiñe de naranjos y rosados que cambian cada minuto, y por un rato, la playa entera se queda observando en silencio. Es uno de esos momentos simples pero que se quedan contigo.

Nai Yang no es una playa para impresionar. Es una playa para desconectarte.

Mi tip viajero

Si te gusta explorar, camina hacia las zonas menos concurridas y sigue los senderos del parque. También puedes buscar bares frente al mar; muchos tienen música suave y cocktails frescos que combinan perfecto con la caída del sol. Y si vas bien temprano en la mañana, verás a vecinos haciendo ejercicio en la arena: es un pedacito de vida local que vale la pena observar.

Sometangshe Bay View Café: Una pausa con vista a toda la bahía

Llegar a Sometangshe Bay View Café se siente como ganarte un premio después del viaje. No está en la zona típica de Phuket; de hecho, queda fuera de la isla, pero quizá por eso mismo tiene un encanto distinto. El café está en lo alto de una colina con vista directa a la bahía de Phang Nga, una de esas postales que te obligan a quedarte en silencio, solo mirando.

El ambiente es simple pero con un toque de lujo natural: mesas de madera, aire fresco que corre sin esfuerzo y un paisaje que parece sacado de una revista. Hay una sensación muy bonita de estar en un lugar secreto, casi escondido, donde la vista hace todo el trabajo. Este es un sitio para sentarte sin prisa, pedir un té helado bien frío, un pastel, y dejar que la magia de la bahía haga lo suyo. El contraste entre el verde de la colina y los tonos azules que se abren frente a ti es un recuerdo que se va contigo.

Aquí no vienes por rapidez ni por comodidad; vienes por el momento.

Mi tip viajero

Prueba los tés fríos y los postres locales: son frescos, simples y combinan perfecto con el paisaje.
Para llegar, lo mejor es contratar un taxi por medio día o día completo, ya que el café está lejos del centro de Phuket.
Y un dato importante: el taxi no llega hasta la cima. En el último tramo te suben a una camioneta del lugar y vas en la parte de atrás. Es una mini-aventura divertida, pero prepárate para llegar un poco empolvada. Vale totalmente la pena si te gusta descubrir lugares fuera de lo típico.

Phuket es de esos lugares que se quedan contigo mucho después de volver a casa. No importa si vas en modo descanso, aventura o descubrimiento cultural: siempre encuentras algo distinto, una sorpresa, un sabor nuevo o un rincón que te hace bajar el ritmo y disfrutar.

Ojalá esta guía te ayude a vivir la isla con calma, curiosidad y tus propios tiempos. Todo lo que comparto aquí nace desde mis experiencias, mis tropiezos y mis pequeñas alegrías viajando sin prisa, así que si algo de esto te inspira a armar tu itinerario, me doy por feliz.

Cuéntame cuando vayas qué lugares descubriste, qué plato te enamoró o qué playa te robó el corazón. Me encanta leer sus historias.

Maria Olivia

Soy María Olivia, chilena en Australia y creadora de Sin Itinerario Viajes. Comparto historias reales y guías prácticas (Working Holiday, vida en Australia y viajes con bienestar) para que planifiques mejor, viajes con calma y vivas cada destino con propósito.