Lake Eildon: Working Holiday rodeada de naturaleza

Cuándo Dic 2019 – Mar 2020
Dónde Lake Eildon, VIC
Tipo Diario mochilero
Lectura 9 min
Nota editorial · Episodio 05 de 06

Este relato es parte de mi diario mochilero por Australia durante mi Working Holiday. No es una guía turística de Lake Eildon, es lo que realmente pasó en los tres meses que viví y trabajé junto al lago, desde la primera noche en el country club hasta el día que salí con el COVID llegando a Victoria.

Lake Eildon: una decisión tomada con el corazón

Llegar al lago no estaba en mis planes, fue más bien una corazonada. Después de terminar mi temporada en Bedarra estuve viajando un tiempo, hasta que en Sídney volví a buscar trabajo. Esta vez lo hice distinto: publiqué un anuncio en un grupo de mochileros en Facebook.

Me llegaron varias ofertas, pero algo no encajaba. Cada vez que hablaba con alguien, sentía que ese lugar no era para mí. Hasta que apareció la propuesta de Lake Eildon. Coordiné una llamada con la persona que sería mi jefe y… bam. No sé explicarlo, pero hablar con él me transmitió una confianza y tranquilidad que me hicieron sentir como si lo conociera de toda la vida.

Acepté sin pensarlo demasiado. Coordinamos que yo llegara después de Navidad y él se encargó de ayudarme con el alojamiento. Solo había un dilema: Lake Eildon estaba a más de 1000 km de distancia y necesitaba ruedas para llegar y poder moverme. Así fue como terminé comprando mi primer auto en Australia. Fue el empujón final para lanzarme a la aventura.

El viaje hacia Lake Eildon

Manejé por horas entre colinas y bosques hasta que apareció frente a mí un pueblo pequeño junto a un lago artificial con represa. Desde Melbourne son unas tres horas y media en auto, pero la sensación fue como llegar a otro mundo: calma, vibra veraniega y un entorno natural que de inmediato me hizo sentir cómoda.

Mi primera parada fue el restaurante donde trabajaría, para conocer a mi jefe y recibir las indicaciones de cómo llegar a la que sería mi casa por los próximos tres meses.

Bienvenida en el restaurante

Desde el primer momento sentí que me habían adoptado en una nueva familia. Mi jefe me presentó al equipo, me invitó a conversar y luego me dio instrucciones para llegar a mi nuevo hogar: una casa casi en la cima de un cerro frente al lago. Subí curva tras curva, y cuando por fin la vi pensé: “Soy realmente afortunada”.

Mi casa por tres meses

El alojamiento estaba en un country club con vista al lago. El dueño arrendaba habitaciones en la planta baja y también cabañas (si viajas desde Melbourne, te recomiendo el Taylor Bay Country Club). Esa mansión se convirtió en mi casa y su dueño en mi housemate.

La primera noche usé todo mi cerebro para entender las reglas de la casa en inglés australiano. Me reí sola: aprender inglés en la práctica es lanzarse al agua y confiar que poco a poco flotarás.

Trabajar en el lago

El restaurante tenía una energía familiar. Muchos clientes llegaban en bote, otros en auto, pero casi todos se conocían. No faltaba el “Hello mate!” con el que me recibían cada turno.

Algunas mañanas, mientras limpiaba mesas, escuchaba el canto de los pájaros o el golpecito de una kookaburra en la ventana. Mi jefe la había acostumbrado a darle comida, así que a veces se transformaba en nuestro “cliente favorito”. Esos detalles hacían que cada día tuviera un toque especial.

En Año Nuevo, mi jefe me invitó a celebrar con su familia y amigos en el restaurante. Ese 31 de diciembre fue muy distinto a lo que estaba acostumbrada: nada de fiestas masivas ni amigos de toda la vida, sino una cena íntima, en inglés, con gente que apenas estaba conociendo. Y sin embargo, entre risas y cervezas, descubrí que también se podía sentir hogar lejos de casa.

Cuando el verano se puso difícil

Después de Año Nuevo, los incendios en el este de Australia redujeron el turismo. Menos clientes significaban menos horas de trabajo. Como pronto sería estudiante internacional (con límite de 20 horas semanales), intenté ahorrar al máximo.

Ahí descubrí el poder del networking: gracias a mi jefe conseguí trabajos extra como mucama en houseboats (casas flotantes) y en casas particulares. Fue sorprendente ver el contraste: las houseboats eran lujosas, con todas las comodidades, pero sus dueños resultaron ser personas sencillas y generosas. Me di cuenta de que el prejuicio de Sudamérica de que toda persona rica es “fría o mala”era un error. Aquí aprendí que la riqueza no define la calidad humana.

Momentos únicos (y caóticos)
01
Choque con un canguro

Una noche, manejando hacia casa, un canguro saltó frente a mi auto. Lo golpeé de costado. Frené asustada, convencida de que lo había matado, pero no lo encontré. Fue mi primer gran susto en Australia.

02
La tormenta de granizo

Estaba sola en la casa cocinando cuando comenzó a sonar un estruendo en el techo. Los granizos gigantes caían con fuerza y salté del susto, convencida de que algo grave pasaba. Mi auto terminó lleno de marcas. Aprendí que en Victoria siempre conviene estacionar bajo techo.

03
El inglés australiano

Algunas palabras me confundían, como cuando me decían "ta". No entendía por qué lo repetían, hasta que descubrí que era su manera de decir gracias. Convivir con australianos es la mejor y más caótica escuela de inglés.

04
La pandemia llega al pueblo

Cuando estaba lista para dejar Victoria y manejar hasta Western Australia, llegó la noticia del COVID. Una compañera había estado en un crucero con casos confirmados. El miedo se instaló en el pueblo, pero mi decisión estaba tomada: el 17 de marzo de 2020 dejé Lake Eildon para comenzar mi vida de estudiante internacional en Perth.

Conducir en Victoria · Fauna en ruta

Los canguros, wombats y emús aparecen de noche sin previo aviso. Maneja despacio después del atardecer y mantén distancia en carreteras rurales. Si atropellas un animal, llama al ranger local, es obligatorio reportarlo. Lleva siempre pasaporte y licencia de conducir con traducción oficial en zonas con controles de carretera.

Granizos de una tormenta en Victoria, Australia
Recomendaciones prácticas para Lake Eildon
Conduce con precaución

Canguros, wombats, renos y emús aparecen de la nada en la carretera, especialmente de noche. Maneja despacio después del atardecer. Si atropellas un animal, llama al ranger, es obligatorio reportarlo.

Documentos siempre a mano

En controles de carretera pueden pedirte pasaporte y licencia de conducir. La mía era chilena, en algunos estados de Australia necesitas traducción oficial del documento para conducir legalmente.

Aprovecha para mejorar tu inglés

Convivir con australianos es la mejor práctica que vas a encontrar. Habla, escucha, equivócate y sigue aprendiendo. El inglés australiano tiene su propio mundo, no te preocupes si al principio no entiendes nada.

Cuidado con el clima de Victoria

Las tormentas de granizo son comunes y llegan sin aviso. Estaciona bajo techo siempre que puedas — el granizo en Victoria puede dejar el auto lleno de marcas en minutos, como me pasó a mí.

Reflexión final

Lake Eildon fue un capítulo lleno de aprendizajes: el valor de confiar en la intuición, la importancia de hacer redes, y la certeza de que incluso en los pueblos más pequeños puedes encontrar amistades para toda la vida.

Viajero contemplando el Lake Eildon al atardecer
 
Maria Olivia

Soy María Olivia, chilena en Australia y creadora de Sin Itinerario Viajes. Comparto historias reales y guías prácticas (Working Holiday, vida en Australia y viajes con bienestar) para que planifiques mejor, viajes con calma y vivas cada destino con propósito.

Anterior
Anterior

Viaje a Sídney: de los incendios a un nuevo comienzo

Siguiente
Siguiente

Cómo quedarme en Australia después de Working Holiday