Cómo me quedé en Australia después de la Working Holiday

Llegué a Australia con una Working Holiday Visa después de muchos años de vida de oficina. En ese momento, lo que necesitaba no era “una aventura Instagram”, sino algo más simple: respirar, cambiar el ritmo, volver a sentir que mi vida me pertenecía un poquito.

Me acuerdo perfecto de esa sensación rara de los primeros días: emoción, nervios, cansancio acumulado… y una vocecita interna diciendo: “ok, ahora sí… estás aquí”. Con la Working Holiday, todo era más liviano. Podía moverme, probar trabajos distintos, viajar, equivocarme sin que se sintiera como un fracaso.

Y Australia me mostró algo inesperado: acá podía reinventarme las veces que quisiera.

Trabajé en oficios que jamás imaginé. Viví en lugares donde nadie hablaba español. Me tocó hacerme fuerte en silencio, resolver cosas sola, y aprender a confiar en mis decisiones, aunque fueran imperfectas. También viajé a lugares que hoy recuerdo con una mezcla de nostalgia y gratitud… porque cuando estás lejos de tu país, los recuerdos tienen otro peso.

Pero como pasa con todo lo bueno: la visa se terminaba.

Y ahí apareció la gran pregunta:

¿y ahora qué?

Reflexión sobre qué hacer cuando termina la Working Holiday en Australia

Cuando extender la Working Holiday no es opción (y el golpe de realidad)

En mi caso, extender la Working Holiday no era opción por dos razones bien claras:

  • Ya había cumplido el límite de edad.

  • Y aunque trabajé duro, un patrocinio no era realista, porque mi carrera en Chile no calzaba con la lista de ocupaciones que suelen pedir para ese tipo de visa.

Y esto quiero decirlo sin drama, pero con honestidad: cuando estás en Australia y te das cuenta de que tu WH se acaba, el miedo se siente físico. No es solo “volver a casa”. Es sentir que estás dejando una versión de ti que recién estaba empezando a aparecer.

Yo ya había construido algo: rutinas, amistades, lugares que se sentían hogar, y una sensación de independencia que no quería perder.

Así que, en vez de entrar en pánico, hice lo único que podía hacer: buscar una opción realista.

Y esa opción fue convertirme en estudiante internacional con la Student Visa (Subclass 500).

El plan real: pasar a Student Visa (Subclass 500) sin inventos

La Subclass 500 no es magia, ni atajo, ni garantía de nada. Pero sí es una vía concreta para:

  • quedarte más tiempo en Australia,

  • estudiar algo que te aporte y te sirva a futuro (incluso si algún día decides volver a tu país),

  • y, muy importante, ganar tiempo para ordenar tu vida y tus próximos pasos.

Lo que me gustó de esta opción es que, bien hecha, te da estructura.
Lo que no me gustó… es que te exige madurez, porque ser estudiante internacional es caro y demandante.

Lo básico que necesitas entender (en simple)

Para aplicar, normalmente vas a necesitar cosas como:

  • estar matriculada en un curso elegible (tu escuela te entrega el CoE),

  • tener OSHC (el seguro médico obligatorio),

  • estudiar con una institución registrada (CRICOS),

  • y demostrar que tu plan tiene sentido (lo que hoy se conoce como Genuine Student requirement).

No te lo digo para asustarte. Te lo digo porque yo misma agradecí entender el mapa antes de caminarlo.

Y sobre trabajar mientras estudias: sí, se puede, pero con límites y condiciones (y esto puede cambiar, así que mi regla siempre fue la misma: revisar lo oficial antes de planificar mi semana).

En mi caso, toda esta planificación la hice con una agencia de estudios. Y aunque hay gente que lo hace sola, a mí me ayudó a ordenarme con tiempo (empecé el proceso unos dos meses antes de que se terminara mi visa).
Pero si puedo darte un consejo real: revísalo mucho antes. Cuando se te viene encima el plazo, todo se siente más pesado.

Mi primer paso: inglés (20 semanas) + Diploma (en plena pandemia)

Mi primer paso fue inscribirme en un plan que incluía dos etapas juntas: un curso de inglés de 20 semanas y, después, un Diploma. Elegí hacerlo así porque me permitía organizarme mejor y, además, me entregaron un CoE por dos años, lo que me dio un poco más de estabilidad mental en medio de tanta incertidumbre.

La idea era simple: reforzar gramática y vocabulario, ganar confianza con el idioma y después avanzar hacia un diplomado que me ayudara a sostener mi vida en Australia con un plan más estructurado.

El curso de inglés me costó aprox 4.400 AUD (pero fue en 2020). Hoy los precios suelen ser más altos, así que acá va mi consejo sin maquillaje: cotiza en varias escuelas, compara qué incluye cada una y no te quedes con la primera opción solo por apuro.

Porque sí: el dinero importa. Y cuando estás lejos de tu país, planificar bien es tranquilidad.

Lo que cambió todo: llegó el COVID-19

Pero… llegó la pandemia. Y con eso, todo se desordenó.

Las clases presenciales se suspendieron y el curso pasó a modalidad online. Y no fue “online lindo, organizado y pro”. Fue más bien… improvisación global. Nos mezclaron con estudiantes de niveles muy distintos, y yo me frustraba porque quería conversación, soltura, práctica real… y terminaba en clases lentas, a veces aburridas.

Aun así, rescato dos cosas importantes:

  • Mi profesor era australiano, y eso me ayudó muchísimo a entrenar el oído.

  • Conocí compañeros de varios países con los que todavía mantengo contacto.

Y eso también es Australia: incluso cuando algo sale distinto, igual te deja algo bueno.

Consejo práctico que aprendí viviendo acá:
no dependas solo de la escuela para aprender inglés.
El inglés real está en la vida diaria: trabajando, preguntando aunque te dé vergüenza, equivocándote y siguiendo igual.

(De hecho, si estás en esa etapa, te puede ayudar leer mi guía sobre cómo encontrar trabajo en hospitality en Australia y empezar a practicar el idioma desde lo cotidiano).

Trabajo en hospitality en Australia mientras estudiaba

Hospitality Management: el camino “lógico” que no era para mí

Después del inglés (o mejor dicho, en esta misma etapa del plan), empecé el Diploma en Hospitality Management. En ese momento, tenía todo el sentido del mundo:

  • yo ya había trabajado en hoteles y restaurantes,

  • conocía el vocabulario,

  • y parecía una ruta “fácil” para seguir en Australia sin complicarme tanto.

Y sí: fue una decisión lógica…

pero no era una decisión alineada conmigo.

Con el tiempo empecé a sentirme atrapada. No porque el rubro sea malo (para nada), sino porque yo estaba empujándome hacia un camino que no me motivaba.

Había días en que pensaba:

“¿De verdad voy a construir mi vida completa en algo que no me mueve?”

Y esa pregunta pesa.

Lo que sí fue útil (y no lo niego)

  • Aprendí sobre estructura, orden y estándares.

  • La plataforma online era buena: podías ver fechas de exámenes, materiales y hasta pagos.

  • Me ayudó con vocabulario formal y protocolos.

Lo más difícil (y esto es demasiado real)

Los horarios cambiaban cada term (cada dos meses y algo). Eso vuelve muy difícil tener un trabajo estable entre semana, porque tu vida se siente como un tetris que nunca encaja.

Tip práctico que salva vidas:
Antes de matricularte, pregunta esto tal cual:
“¿Los horarios son fijos todo el año o cambian cada term?”
Puede marcar la diferencia entre disfrutar tu proceso o sufrirlo.

Lección aprendida (con amor):
No elijas un curso solo porque “es lo más fácil” o porque otros lo recomiendan. Investiga, habla con estudiantes y pregúntate si ese curso realmente conecta con tu futuro.

Estudiando tecnología en Australia como estudiante internacional

El gran giro: Diploma + Advanced Diploma en Tecnología

Tomar la decisión de cambiarme fue duro.

Porque cambiar no es solo “ay qué valiente”. Cambiar también es:

  • dejar atrás tiempo,

  • perder plata invertida,

  • empezar de cero cuando ya estabas cansada.

Pero también fue un acto de honestidad.

Yo sabía que si seguía en un camino que no era mío, me iba a apagar de a poquito. Así que hice el salto: empecé un Diploma y Advanced Diploma en Tecnología.

Y fue un giro radical.

Pasé de hotelería a enfrentar conceptos técnicos en inglés, vocabulario que jamás había usado y una forma de estudiar completamente distinta. Ya no era memorizar o repetir: era entender, resolver, practicar.

No fue fácil.

Hubo noches donde terminé llorando frente al computador por un código que no entendía. Y no era solo el código: era el cansancio mental, el miedo a no estar a la altura, el famoso “¿qué estoy haciendo?”.

Pero también hubo momentos que todavía recuerdo con orgullo:

  • la primera vez que aprobé una evaluación difícil,

  • cuando lo que antes era chino empezó a tener sentido,

  • cuando la práctica se transformó en habilidad real.

Y algo muy importante: la gente que te encuentras en el camino. Hubo compañeros que me ayudaron, me explicaron, me sostuvieron sin conocerme tanto. En Australia a veces se arma familia así, por pedacitos.

Consejo práctico:
Ser estudiante internacional en Australia es costoso y exigente. Antes de elegir, revisa dos cosas:

  • si ese curso te abre puertas laborales reales,

  • y si tú de verdad te ves creciendo ahí.

Porque sí: se puede reinventar la carrera, incluso si da miedo.
Pero ojalá reinventarte en algo que te haga sentido.

Presupuesto realista: cuánto cuesta cambiarte a Student Visa (sin romantizar)

Este es el tema que a muchos les da ansiedad… y lo entiendo. Porque la Student Visa no es barata. Y aunque puedes trabajar, igual necesitas planificación.

En mi caso, el curso de inglés (20 semanas) me costó aprox 4.400 AUD, pero eso fue en 2020. Hoy los precios suelen ser más altos, así que mi recomendación real es esta: pide cotizaciones en distintas escuelas, compara qué incluye cada una y no te quedes solo con la primera opción.

Porque el presupuesto real no es solo el curso. Hay otros gastos que casi siempre aparecen, aunque nadie los mencione al principio.

Gastos que casi siempre aparecen

  • Curso (tuition)

  • OSHC (seguro médico obligatorio)

  • Visa (aplicación)

  • Materiales / fees administrativos

  • Transporte

  • Laptop, audífonos o internet decente (sobre todo si estudias online)

  • Mudanzas o cambios de arriendo (sí, pasa más de lo que crees)

  • Fondo de emergencia

Tip de vida real: no calcules “lo justo”. Calcula con margen.
Porque siempre pasa algo: se rompe el celular, te enfermas, cambias de casa, te bajan horas de trabajo… o simplemente algo se desordena y necesitas aire para resolver sin entrar en pánico.

(Si además estás en etapa de instalarte, te puede servir mi guía sobre cómo encontrar arriendo de habitación en Australia para evitar estafas y estrés innecesario).

Mi checklist paso a paso para hacer el cambio con calma

Si hoy yo tuviera que hacerlo de nuevo, este sería mi orden:

1) Define tu objetivo (aunque sea básico)

No necesitas tener la vida resuelta. Pero sí responder esto:

  • ¿quiero estudiar para cambiar de rubro o para quedarme más tiempo?

  • ¿qué tipo de trabajo quiero tener en 1 año?

  • ¿qué ciudad me conviene por oportunidades + costo de vida?

2) Elige un curso por futuro, no por comodidad

  • ¿Te da salida laboral real?

  • ¿Te gusta aunque sea un poco?

  • ¿Hay demanda en Australia (y en tu país de origen si algún día vuelves)?

3) Revisa que sea una institución registrada (CRICOS)

Esto es clave para estudiantes internacionales.

4) Arma tu presupuesto completo

  • costo del curso + OSHC + visa

  • 2–3 meses de colchón mínimo si puedes

5) Pide el CoE y organiza documentos

6) Aplica con tiempo (sin correr al final)

7) Una vez aprobada: organiza trabajo + horarios + salud mental

Errores comunes que veo (y que yo misma viví)

  • Elegir un curso porque “es fácil” → y después sentirte atrapada.

  • No preguntar por horarios → y terminar con trabajo inestable.

  • No tener colchón → y estudiar con ansiedad constante.

  • Querer hacerlo todo perfecto → y agotarte antes de empezar.

  • Estudiar solo en modo “sobrevivencia” → sin disfrutar el proceso.

Y el más importante:

pensar que cambiar de rumbo es fracaso.
No lo es. Cambiar de rumbo es madurez.

Si estás corta de tiempo: plan de acción en 7 días

Si tu WH está por terminar y estás en modo urgencia, haz esto:

  • Día 1: define ciudad + presupuesto real

  • Día 2: lista 3 cursos posibles (solo 3)

  • Día 3: habla con estudiantes / lee experiencias reales

  • Día 4: compara escuelas y pide información clara

  • Día 5: arma checklist de documentos + tiempos

  • Día 6: calcula costos completos (con margen)

  • Día 7: decide una ruta y muévete (sin seguir estancada)

No perfecto. Pero real.

Lo que aprendí en cada etapa (y por qué valió la pena)

Working Holiday: aprendí resiliencia y a confiar en mis decisiones, incluso cuando no eran populares.

Curso de inglés: el idioma se aprende más en la vida diaria que en una sala.

Hospitality Management: está bien reconocer cuando un camino no es el tuyo.

Tecnología: siempre puedes reinventarte, aunque dé miedo… y aunque te cueste.

Consejos finales para futuros estudiantes internacionales en Australia

  • Ahorra en tu Working Holiday. Ese colchón te cambia todo.

  • No te quedes solo con lo que te diga una agencia: investiga, compara, pregunta.

  • Acepta los cambios: no siempre vas a acertar a la primera.

  • Sumérgete en el idioma: trabajo, voluntariados, amistades locales… ahí aprendes de verdad.

  • Cuida tu salud mental: no estás “atrasada”, estás construyéndote desde cero en otro país. Eso ya es enorme.

Reinventarse en otro país (sin romantizarlo)

Dejar Chile con una mochila fue solo el inicio. Australia me enseñó que no hay un único camino y que siempre se puede empezar de nuevo.

Pasé de ser mochilera con una Working Holiday a estudiante internacional. Viví frustraciones, cambios inesperados y hasta una pandemia. Me equivoqué, me adapté, lloré, aprendí.

Y hoy miro atrás y pienso algo simple:

todo valió la pena.

Reinventarse en Australia después de la Working Holiday

Preguntas frecuentes

¿Se puede cambiar de Working Holiday a Student Visa dentro de Australia?

Sí. Mucha gente lo hace. La clave es planificar con tiempo, elegir un curso elegible y cumplir los requisitos del Student Visa (Subclass 500).

¿Cuánto antes debería empezar el proceso?

Idealmente 3 a 4 meses antes de que se termine tu visa.
Yo lo empecé con 2 meses de margen, pero contra el tiempo todo se siente más pesado.

  • No es obligatorio.
    Pero si te abruma el proceso, una agencia puede ayudarte a ordenar todo.
    Eso sí: igual recomiendo que entiendas lo básico para tomar mejores decisiones.

  • Depende de tu nivel y tu confianza.
    A mí me sirvió, pero el inglés real se acelera cuando lo usas todos los días: trabajando, hablando con gente local y equivocándote sin miedo.

  • Sí, pero hay límites y condiciones (y pueden cambiar).
    Por eso siempre revisa la información oficial antes de planificar tus horas de trabajo.

  • Pasa más de lo que crees.
    Cambiar de rumbo no es fracaso: es honestidad.
    Solo investiga bien antes de cambiar, porque puede tener costos y ajustes

  • Es el documento que te entrega tu escuela cuando ya estás oficialmente matriculada.
    Confirma tu inscripción y normalmente es necesario para avanzar con el proceso de visa.

  • CRICOS es el registro oficial de escuelas y cursos para estudiantes internacionales en Australia.
    Tu curso debe estar en una institución registrada para que sea válido para la Student Visa.

Links oficiales para revisar información

Como las reglas pueden cambiar, siempre es mejor revisar lo oficial:

Porque cada etapa me enseñó algo distinto, me regaló amistades y experiencias que todavía me sostienen.

Y tú, ¿te atreverías a reinventarte en otro país?
Cuéntame en los comentarios, de verdad me encantará leerte.

Sigue leyendo en Sin Itinerario Viajes

📌 Cómo encontrar trabajo en hospitality en Australia
📌 Cómo extender tu Working Holiday Visa en granjas
📌 Cómo encontrar arriendo de habitación en Australia
📌 Como moverte en Australia: transporte público o auto

Maria Olivia

Soy María Olivia, chilena en Australia y creadora de Sin Itinerario Viajes. Comparto historias reales y guías prácticas (Working Holiday, vida en Australia y viajes con bienestar) para que planifiques mejor, viajes con calma y vivas cada destino con propósito.

Anterior
Anterior

Cómo moverte por Australia: transporte público o auto (guía real)

Siguiente
Siguiente

Vivir en Hostales en Australia: Consejos Reales y Experiencias